Las cocinas modernas con isla se han convertido en un símbolo de modernidad en el diseño de interiores, aportando un toque de elegancia y gran funcionalidad, No son solo un área extra de encimera para preparar alimentos, son el corazón social del hogar, ese punto de encuentro donde familia e invitados convergen mientras se cocina. En esta guía completa te contamos cómo diseñar la isla de cocina perfecta, abordando desde las medidas recomendadas y las múltiples funciones posibles, hasta la inspiración visual de tendencias actuales y los errores comunes que debes evitar. ¡Prepárate para transformar tu cocina en un espacio de revista!
El auge de la isla en la cocina moderna
Incorporar una isla central es una de las tendencias más destacadas en las cocinas contemporáneas. Hoy en día, una isla bien diseñada aporta versatilidad, estilo y valor a tu cocina. Sirve a la vez de superficie de trabajo adicional, zona de almacenamiento extra y barra para comidas informales. Además, convierte la cocina en un espacio más social, permitiendo interactuar con otros mientras cocinas en un entorno abierto y acogedor. No importa si tu estilo es minimalista, rústico chic o industrial: la isla se puede adaptar a cualquier estética, desde líneas depuradas hasta acabados cálidos en madera o toques de color atrevidos.
¿Por qué son tan populares las islas en cocinas modernas?
Más allá de su atractivo estético, una isla ofrece funcionalidad multifacética. Puedes equiparla con electrodomésticos integrados como placas de cocción o fregaderos, añadir enchufes para pequeños electrodomésticos, o usarla como comedor diario. Las revistas de decoración destacan que las cocinas con isla aportan modernidad y amplitud visual, especialmente en espacios abiertos conectados al salón o comedo. En suma, una isla bien planificada puede elevar tanto la practicidad como la personalidad de tu cocina.

Medidas recomendadas para una isla de cocina perfecta
Uno de los aspectos más críticos al diseñar una isla de cocina son las medidas. Un error común es enamorarse de la idea de la isla sin comprobar si el espacio lo permite. A continuación, revisamos las dimensiones clave que garantizan comodidad y funcionalidad.
Espacio alrededor de la isla
Debes asegurarte de dejar suficiente espacio de circulación en torno a la isla para moverte con holgura y abrir cajones o electrodomésticos sin tropiezos. Los expertos recomiendan dejar al menos 90 cm libres en cada lado de la isla. Con 90 cm (idealmente 1 metro) podrás pasar cómodamente incluso si alguien está cocinando, y abrir puertas de hornos o lavavajillas sin dificultad. Menos espacio que eso haría la cocina agobiante. Recuerda: no conviene forzar una isla en una cocina demasiado pequeña; si la isla resulta menor a ~1,5 metros de largo, es preferible considerar una península o barra lateral. ¡La proporcionalidad es clave!
Dimensiones mínimas de la isla
Para que una isla sea útil y se vea equilibrada, evita diseños diminutos o desproporcionados. Como norma general, el fondo (ancho) de la isla debería ser de 90 cm como mínimo, llegando hasta ~120 cm en islas muy grandes. Un ancho de 90-100 cm permite instalar muebles (cajones/armarios) a un lado y, en el lado opuesto, un voladizo de encimera de ~30-40 cm para colocar taburetes.
Esto asegura espacio para las rodillas y que los taburetes se guarden debajo cómodamente. Un ancho menor a 80 cm resultaría poco práctico (sin espacio suficiente para trabajar ni para integrar nada), mientras que más de 120 cm puede complicar alcanzar el centro y limpiar la superficie.

En cuanto al largo de la isla, depende de su función: se suele recomendar al menos 150-160 cm de longitud para que la isla luzca y funcione bien. Si solo será una superficie de apoyo sin fregadero ni cocina, ~1.60 m puede bastar; pero si piensas incluir placa de cocción, fregadero u otros elementos, necesitarás más longitud. Un dato orientativo: para integrar cómodamente placa y fregadero en la isla, se aconseja alrededor de 240-300 cm de largo, dejando tramos de encimera libre de al menos 60 cm entre ambos para trabajar sin estrecheces. Así tendrás espacio a ambos lados de cada elemento, evitando salpicaduras y permitiendo una zona de preparación segura.
Altura de la isla
La altura estándar de una encimera de cocina ronda los 90 cm, adecuada para trabajar de pie de forma cómoda. Por tanto, la mayoría de islas comparten esta altura (entre 90 y 92 cm suele ser ergonómico). Sin embargo, si planeas usar la isla como barra de desayunos con taburetes altos, podrías optar por elevar parte de la encimera a 105-110 cm (altura tipo barra). Una solución popular es diseñar una isla de doble nivel: la zona de trabajo a 90 cm, y una sección elevada a ~110 cm que funciona como barra para comer.
Alternativamente, si quieres toda la isla al mismo nivel y con asientos, simplemente prolonga la encimera en voladizo unos 30-40 cm sobre uno de los lados para crear un voladizo tipo barra. No olvides que cada comensal necesita unos 60 cm de ancho para sentarse cómodamente, ten esto en cuenta al definir cuántos puestos cabrán en tu isla. Por ejemplo, una isla de 180 cm de largo podría alojar 3 taburetes (3 x 60 cm). Y hablando de comodidad, si van a sentarse personas, procura que no haya muebles bajo la zona de piernas (o retranquéalos) para no golpear rodillas.
Consejo práctico
Antes de encargar la fabricación, dibuja un plano de tu cocina a escala o utiliza cinta de carrocero en el suelo para marcar las dimensiones de la isla proyectada. Asegúrate de que puertas de horno, frigorífico y lavavajillas abren sin chocar, y de que puedes circular alrededor sin sentir estrechez. Una buena regla es que la isla no ocupe más del 10-15% de la superficie total de la cocina, para mantener el espacio proporcionado. Y si tu cocina es realmente pequeña (por ejemplo, menos de 8-10 m²), quizá un carrito isla móvil o una península adosada a pared sea una alternativa más inteligente que una isla central fija.
Funciones y usos versátiles de la isla de cocina
Una de las grandes ventajas de una isla es que puede asumir múltiples funciones según tus necesidades. Antes de diseñarla, pregúntate: ¿para qué quiero principalmente la isla? Puede ser una superficie extra de trabajo, un espacio de almacenamiento, una zona de cocción, un punto de agua con fregadero, un comedor informal, ¡o todo a la vez! A continuación, exploramos las posibles configuraciones y usos:
Superficie de trabajo adicional
Esta es la función básica de cualquier isla: más encimera para preparar tus recetas cómodamente. Contar con una amplia zona de trabajo central cambia por completo la dinámica de la cocina, permitiéndote picar, mezclar y emplatar con mayor comodidad y sin abarrotar las encimeras principales. Si optas por esta función sencilla (sin fregadero ni fuegos), tu isla no requerirá instalaciones complejas – prácticamente es un gran mueble con cubierta – por lo que su incorporación es más fácil incluso en reformas pequeñas.
Consejo: elige una encimera resistente al calor y los arañazos (como piedra sinterizada, cuarzo o granito) para que soporte bien el trajín diario. Y añade enchufes empotrados en la isla para usar batidoras, licuadoras u otros utensilios eléctricos cómodamente.
Zona de comedor informal o barra de desayunos
Una isla puede transformarse en tu mesa de diario. Incorporar una barra para comer es ideal para desayunos rápidos, comidas ligeras o para que los niños hagan sus deberes mientras cocinas. Para ello, prolonga la encimera de la isla en voladizo o diseña una isla en forma de L o T con un lado destinado a mesa. Lo importante es asegurar una profundidad de al menos 30 cm de voladizo para meter las piernas y poder recoger los taburetes debajo.
Calcula también ~60 cm por comensal en longitud, para que cada persona tenga su espacio. Esta solución de isla-comedor no solo añade funcionalidad, sino que visualmente aligera la cocina al evitar tener otra mesa aparte. Hoy en día, triunfa combinar materiales en la isla: por ejemplo, una encimera principal de piedra o cuarzo, con una sección volada en madera cálida a contraste, creando un efecto estilístico interesante. Completa el conjunto con taburetes ergonómicos y luces colgantes sobre la barra para definir esa sub-zona de comedor.
Área de cocción (cocinar de cara al salón)
Integrar la placa de cocción en la isla es una tendencia que gana adeptos, ya que permite cocinar mirando hacia el espacio abierto en lugar de dar la espalda contra la pared. Colocar la vitrocerámica o quemadores en la isla convierte a esta en una estación de chef espectacular, ideal para los amantes de la cocina show-cooking. Las tendencias actuales apuestan por islas amplias que dejan grandes superficies libres a ambos lados de la placa, mejorando la funcionalidad y la seguridad. Si eliges esta opción, planea la técnica: necesitarás prever la instalación eléctrica (o de gas) en medio de la estancia, así como un sistema de extracción eficaz.
Puedes optar por una campana de techo decorativa alineada sobre la isla, o modernos extractores integrados en la encimera que suben automáticamente cuando los necesitas. También es importante la ventilación general de la cocina si vas a freír o saltear en la isla. A cambio del esfuerzo técnico, cocinar en la isla te permite interactuar con la familia o invitados mientras remueves la sartén, haciendo la experiencia mucho más social.
Zona de aguas (fregadero en la isla)
Otra función posible es instalar el fregadero y/o el lavavajillas en la isla. Ubicar la zona de aguas en el centro del espacio puede cambiar la rutina, facilitando el acceso al fregadero desde cualquier ángulo y liberando encimera en la zona perimetral. Esta configuración es especialmente útil en cocinas de concepto abierto, ya que te permite mirar hacia el ambiente social mientras lavas verduras o platos. Como es lógico, implica obra para llevar las tomas de fontanería y desagüe hasta la isla, algo a considerar en el presupuesto y planificación.
Consejo: si colocas un fregadero en la isla, elige una grifería extraíble (te ayudará a limpiar una superficie grande) y quizá un fregadero de cubeta amplia. Además, disimula el lavavajillas panelándolo a juego con los muebles de la isla para que no rompa la estética. Ten en cuenta también la relación placa-fregadero: muchos diseñadores recomiendan que si ambos van en la isla, se coloquen en la misma alineación y no en extremos opuestos, manteniendo al menos 60 cm de separación entre ellos para evitar que esté todo apiñado.
Más almacenamiento al alcance
Una isla es el lugar perfecto para ganar espacio de almacenamiento adicional. Puedes equipar el interior con cajones extra profundos, armarios modulares, botelleros integrados o estantes abiertos para libros de cocina. Al ser accesible por varios lados, es muy versátil: por ejemplo, un lado de la isla puede tener gabinetes para cazuelas y sartenes, mientras el lado externo (que da al comedor o sala) puede incorporar estanterías decorativas para exponer recetarios o cerámica bonita.
Piensa en qué te falta guardar en la cocina y diseña la isla en consecuencia: ¿Poco espacio para ollas? Pon cajones grandes con guías robustas. ¿Aficionado a los vinos? Incorpora un pequeño vinoteca o botellero en un extremo.
¿Colección de electrodomésticos pequeños? Considera módulos con enchufe interior para ocultar la tostadora o la cafetera. La clave es adaptar el almacenaje a tus rutinas, evitando rincones muertos o de difícil accesos. Una buena idea es añadir sistemas de organización internos (separadores, cestas extraíbles) para maximizar cada centímetro.
Elemento separador de ambientes
En las cocinas abiertas al salón o comedor, la isla actúa como una frontera visual que delimita la cocina sin necesidad de tabiques. Ubicada estratégicamente, separa la zona de cocinar de la de estar, manteniendo cierta independencia pero conservando la conexión espacial. Para que cumpla bien este rol, cuida la estética de ambos lados de la isla: la parte que da a la cocina puede ser funcional con armarios, mientras que el lado que mira al salón conviene que esté más decorado o revestido de un material atractivo (madera, efecto hormigón, piedra decorativa) en sintonía con el salón. Evita contrastes muy bruscos que rompan la armonía visual entre estancias.
Además, ilumina la isla adecuadamente (por ejemplo, con lámparas colgantes llamativas centradas sobre ella) para destacar ese punto focal y reforzar la sensación de división sin levantar paredes. Una isla bien iluminada y vestida se convierte automáticamente en la protagonista del espacio.
Como ves, las posibilidades son amplias: una misma isla puede servirte de barra de desayuno, zona de cocción y almacén a la vez (estas serían las llamadas islas multifuncionales). Solo asegúrate de planificar bien la distribución para que cada función tenga su espacio lógico: por ejemplo, si vas a tener fregadero y fuegos, deja una zona de encimera libre entre ambos para preparar alimentos; si vas a usarla para comer, reserva un lado sin fregadero ni vitro para no comer junto al fregadero sucio, etc. ¡La planificación lo es todo!
Inspiración: estilos de cocinas modernas con isla
Además de funcional, tu isla de cocina puede ser un elemento de diseño espectacular. De hecho, las islas modernas a menudo se tratan como la joya de la corona de la cocina, dándoles un protagonismo especial en la decoración. Aquí te ofrecemos inspiración en cuanto a estilos, materiales y tendencias visuales para que tu isla deslumbre:
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Materiales de tendencia: Actualmente triunfan los acabados naturales y elegantes en las islas. El mármol veteado blanco o granito oscuro aportan un toque de lujo clásico, sobre todo en cocinas de estilo contemporáneo que buscan contraste con muebles lisos. Por otro lado, el cuarzo y las piedras sintéticas ofrecen durabilidad con infinidad de diseños modernos. Si prefieres un look industrial o profesional, las encimeras de acero inoxidable están en auge por su estética minimalista y fácil limpieza. Y para estilos cálidos como el nórdico o rústico-moderno, nada como la madera (o imitación en materiales laminados) para dar textura y calidez.
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¿Por qué no mezclar? Una combinación que vemos en revistas es isla en color neutro (gris topo, beige cashmere) con encimera fina de cuarzo blanco, complementada con detalles en negro mate (grifería, tiradores) para un contraste elegante.
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Islas de diseño “escultural”: Más que muebles, las islas de cocina de última generación son verdaderas piezas escultóricas en el espacio. Se están imponiendo diseños con formas orgánicas y curvas suaves, rompiendo con la típica isla rectangular. Un ejemplo son las islas elípticas u ovaladas que facilitan la circulación y aportan originalidad. También destacan las islas con encimera en cascada, donde el mismo material de la superficie continúa por los laterales hasta el suelo, envolviendo la isla en un bloque continuo de gran impacto visual. Los acabados mate y los cantos redondeados contribuyen a esa sensación de pieza de diseño elegante. Si tu cocina es amplia, puedes atreverte con una isla extra grande que sea el centro de todas las miradas, incluso con doble altura o doble isla si el espacio lo permite, siguiendo las tendencias de cocinas de lujo.
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Colores y contrastes: En las cocinas modernas vemos principalmente dos enfoques cromáticos para la isla: integrarla o destacarla. Integrarla significa usar el mismo color y material que el resto del mobiliario para un look uniforme y minimalista. Sin embargo, últimamente gana fuerza la isla en color de contraste. Por ejemplo, en una cocina de muebles blancos, una isla en color azul petróleo, verde oliva o negro mate puede ser un acierto audaz. Los tonos azulados y verdes profundos están de moda en cocinas, transmitiendo calma y sofisticación cuando se aplican a la isla o armarios inferiores. Otra idea es usar colores tierra o tonos arena en la isla para quienes quieran algo neutro pero diferente al blanco. Estos colores cashmere o beige combinan muy bien con encimeras marmoleadas y suponen “el nuevo blanco” en tendencia. No temas usar la isla para introducir ese color especial que defina tu cocina, ya que al ser un volumen separado, funciona bien como acento.
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Detalles de iluminación y accesorios: No podemos olvidar la parte visual que aporta una buena iluminación. Las lámparas colgantes sobre la isla no solo iluminan la superficie de trabajo, sino que son accesorios decorativos por sí mismos. Actualmente se llevan mucho los colgantes múltiples (dos o tres en línea) con pantallas metálicas en negro o dorado, o en vidrio ahumado, según el estilo de la cocina. También puedes instalar iluminación empotrada debajo de la encimera volada para darle un efecto flotante muy moderno a la isla. En cuanto a accesorios, si quieres un look de revista, coloca en la isla solo algunos elementos seleccionados: por ejemplo, taburetes de diseño que sean cómodos y estilísticos, un frutero llamativo o un jarrón con flores frescas para dar vida. Mantener la isla despejada de trastos refuerza esa imagen limpia y elegante digna de foto.
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Inspiración en diseños reales: Echa un vistazo a proyectos de diseñadores para inspirarte. Por ejemplo, hay cocinas que combinan muebles base en madera clara con isla lacada en color negro mate y encimera de cuarzo blanco, logrando un contraste moderno y chic (estilo Japandi con toque industrial). Otras propuestas muestran islas en tonos pastel (como azul bebé o verde salvia) integradas en cocinas neutras para añadir personalidad sutil. Si tu estilo es industrial, imagina una isla de hormigón o efecto cemento con estanterías metálicas abiertas. Para un estilo campestre actualizado, una isla en tono azul oscuro o verde bosque con sobre de madera maciza aporta ese encanto acogedor. Las posibilidades son infinitas y hoy día plataformas como Pinterest o Instagram están repletas de fotografías de cocinas con isla de ensueño. ¡Déjate inspirar y atrévete a diseñar una isla que refleje tu estilo!

Errores comunes al diseñar una isla de cocina (y cómo evitarlos)
Hasta la mejor cocina con isla puede fracasar si no se planifica bien. A continuación, te alertamos de algunos errores frecuentes que suelen cometerse al diseñar una isla de cocina, para que tú no caigas en ellos. ¡Toma nota!
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No dejar espacio suficiente de circulación: El error #1 es meter una isla demasiado grande en un espacio reducido, dejando pasillos estrechos. Esto entorpece el movimiento y puede hacer imposible abrir completamente las puertas de horno, cajones o la nevera. Cómo evitarlo: mide tu cocina y asegúrate de respetar los 90-100 cm libres alrededor de la isla. Si no dispones de ese espacio, considera opciones más compactas o un diseño de cocina sin isla fija. Es preferible sacrificar la isla antes que terminar con una cocina incómoda en la vida diaria.
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Elegir mal las proporciones de la isla: Una isla demasiado pequeña puede verse ridícula y no aportar utilidad, mientras que una excesivamente grande abrumará el espacio. También es un fallo común no alinear el tamaño de la isla con la cocina: por ejemplo, poner una isla diminuta en una cocina enorme (se “pierde” visualmente) o viceversa. Cómo evitarlo: sigue las pautas de medidas mínimas (ancho ~90 cm, largo >150 cm) y máximas (largo proporcional al espacio, ancho <= 120 cm) que mencionamos arriba. Una regla práctica: la isla debe ocupar alrededor de un 10% del espacio de la cocina y permitir un triángulo de trabajo eficiente. Si tu cocina es alargada y estrecha, quizás una isla convencional no encaja; en ese caso opta por una isla estrecha tipo consola (menos fondo, más larga) o una península contra la pared para no estrangular el paso.
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Olvidar las instalaciones (enchufes, fontanería, extractor): Muchas veces se diseña una isla preciosa en papel pero sin pensar en la logística. Luego descubres que no hay enchufes para conectar la batidora o que llevar agua/gas hasta el centro de la cocina es muy complejo. Cómo evitarlo: si la isla va a tener placa de cocción o fregadero, involucra a un profesional desde el inicio para planificar tomas eléctricas, de gas y desagües necesarios. Prevé también un sistema de extracción de humos adecuado (campana de techo o extractor integrado) para evitar que los olores invadan la casa. Incluso para islas sin electrodomésticos integrados, siempre es útil tener al menos un par de enchufes empotrados en la isla; planifica su ubicación en un lateral o en la propia encimera con tomas escamoteables. Un detalle técnico importante: refuerza el suelo si vas a colocar sobre la isla encimeras pesadas de piedra o si integras una losa de mármol de gran tamaño, ya que el peso puede ser significativo.
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Mala elección de materiales para la encimera o muebles: La isla suele ser una superficie de uso intensivo y muy visible. Si eliges materiales poco resistentes, pronto tendrás una isla deteriorada o con manchas que arruinan su estética. Por ejemplo, maderas sin tratar cerca del fregadero pueden hincharse, encimeras muy porosas se manchan con vino o aceite, o superficies brillantes en color oscuro pueden llenar de huellas. Cómo evitarlo: opta por materiales duraderos y de fácil mantenimiento. Piedras naturales selladas, cuarzo, porcelánicos o laminados de alta presión son excelentes para la encimera. Si te enamora el mármol (luce espectacular), úsalo consciente de que requerirá más cuidados para evitar manchas. Para los frentes de la isla, lacas o melaminas resistentes a rayaduras y golpes. Y si la isla es de madera, asegúrate de protegerla con barnices o tratamientos apropiados. Recuerda también coordinar el material con el estilo: una encimera de madera cálida viene bien en cocinas nórdicas, mientras que una de acero o granito negro queda ideal en cocinas industriales.
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Iluminación insuficiente o mal ubicada: Una isla mal iluminada pierde encanto y funcionalidad. Es un error no prever iluminación directa sobre la isla o colocar focos desalineados. Cómo evitarlo: incluye en tu plan luminarias dedicadas a la isla. Lo más común es instalar lámparas colgantes centradas que cubran bien toda la superficie. La altura recomendada para colgarlas es unos 75-80 cm por encima de la encimera, para no entorpecer la visión. Si la isla es muy grande, considera dos o más puntos de luz. Otra opción complementaria es empotrar luces LED bajo los armarios altos (si los hay cerca) o en el techo sobre la isla. Una iluminación adecuada hará que tu isla brille (literalmente) y facilite las tareas culinarias.
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Pasar por alto el “triángulo de trabajo”: En diseño de cocinas se habla del triángulo de trabajo (placa-fregadero-nevera). Si agregas una isla, debes pensar cómo encaja en ese flujo. Un error común es poner, por ejemplo, la placa en la isla y el fregadero en la pared opuesta demasiado lejos, obligando a recorridos incómodos con ollas calientes. Cómo evitarlo: distribuye los elementos de manera lógica. Si la cocina es grande, podrías tener placa y fregadero en la isla juntos para concentrar el área de trabajo, o uno en la isla y otro en la encimera cercana formando un triángulo razonable. Lo importante es que no queden obstáculos en medio y que puedas moverte eficientemente entre nevera, agua y fuegos. Si dudas, consulta a un experto en diseño de cocinas para trazar la mejor disposición según tu espacio.
En resumen, evitar estos errores te ahorrará muchos dolores de cabeza. La clave está en planificar con antelación, medir todo dos veces y pensar en el uso cotidiano que le darás a la isla. Combina la creatividad estética con la funcionalidad práctica, y lograrás una isla de cocina de ensueño que será el orgullo de tu hogar.
Preguntas frecuentes sobre islas de cocina
¿Cuánto espacio libre necesito alrededor de una isla de cocina?
Lo recomendable es dejar al menos 90 cm de espacio libre en todos los lados de la isla, Con 90-100 cm de pasillo podrás moverte cómodamente, abrir cajones y electrodomésticos sin problemas. Menos espacio de eso no es aconsejable, ya que dificultará la circulación y el uso diario.
¿Cuál es el tamaño mínimo para una isla de cocina?
Para que una isla sea funcional, sugerimos un mínimo de 90 cm de ancho (fondo) y alrededor de 1.5 metros de largo. Con 90 cm de ancho puedes tener almacenamiento y, si quieres, un voladizo para taburetes. En cuanto al largo, una isla de 150-160 cm puede servir como superficie de apoyo, pero si planeas incluir placa de cocción o fregadero, necesitarás más longitud (por ejemplo 180-240 cm, según los elementos a integrar). Si tu isla es más pequeña que 1.2-1.5 m, quizás te convenga más una península adosada a la pared.
¿Qué altura debe tener una isla de cocina?
La altura estándar es de 90 cm, igual que el resto de encimeras, lo cual resulta ergonómico para trabajar de pie. Esta altura permite también usar taburetes de cocina de altura media. Si prefieres taburetes altos de bar, puedes elevar la encimera a unos 105-110 cm, o hacer una isla de dos niveles (90 cm en la zona de trabajo y 110 cm en la zona de barra). Ambas opciones son válidas; la elección depende de si quieres la isla principalmente para cocinar (mejor 90 cm) o para comer tipo bar (110 cm).
¿Qué puedo incorporar en la isla de cocina?
Las islas son muy versátiles. Puedes incorporar placa de cocina para cocinar en la isla, fregadero para crear una zona de lavado central, e incluso electrodomésticos como vinotecas o pequeños refrigeradores bajo encimera. Muchas islas incluyen una barra desayunador prolongando la encimera para sentarse, así como almacenamiento: cajones, armarios, estantes e incluso vitrina para lucir la vajilla. La decisión depende de tus necesidades: si te falta espacio de almacenaje, prioriza cajones; si te encanta cocinar de cara a los invitados, pon la placa; si quieres un espacio social, añade asientos. Eso sí, cuantas más funciones integres, más grande deberá ser la isla y más planificación técnica requerirá (electricidad, fontanería, ventilación, etc.).
¿Qué errores debo evitar al diseñar mi isla de cocina?
Algunos errores comunes son: poner una isla demasiado grande en un espacio pequeño (dejando menos de 90 cm alrededor, lo que entorpece el paso), no planificar las tomas eléctricas o de agua si la isla lleva electrodomésticos (luego es muy costoso añadirlas), elegir materiales poco resistentes para la encimera (que se rayan o manchan fácilmente), iluminar mal la isla (quedando oscura) o no respetar el triángulo de trabajo (situar mal fregadero, fuegos y nevera, haciendo incómoda la circulación). En la sección de errores comunes de este artículo explicamos cada uno con más detalle y cómo evitarlos. Planifica bien el espacio, las medidas y la funcionalidad, ¡y tu isla será un éxito!

